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lunes, 27 de noviembre de 2017

Satya Nadella: una carrera que pudo haber acabado en el criquet



Es una de las cosas que cuenta Satya Nadella en un libro de reciente publicación, que en español se ha titulado 'Pulsa actualizar', y donde da detalles de su peripecia vital y de cómo en los últimos tres años ha abordado la transformación de Microsoft para afrontar los retos de la nube y el empuje de competidores como Amazon o Google. Efectivamente, Nadella se confiesa un fan incondicional del criquet, ese deporte tan difícil de entender para un español, pero que en la India es un fenómeno de masas. De hecho, deja caer que, de haber tenido una oportunidad en las ligas superiores de criquet de su país, ahora la historia de Microsoft y de la informática la estaría escribiendo otro.

Pero no queda ahí la cosa, en 'Pulsa actualizar', el CEO de Microsoft, el tercero en 40 años de historia que ha tenido la compañía de Windows, habla de cómo encontró la corporación fundada por Bill Gates a mediados de los años 70 y los esfuerzos que ha hecho desde 2014 para reconducir su futuro ante la pujanza de competidores como Amazon en la nube o de Google y Apple en el terreno de la movilidad y la informática personal. En el libro, que está escrito con un lenguaje accesible que evita la jerga tecnológica y la de los hombres de negocio (¡no hay una sola cifra de facturación, beneficios o cotización bursátil!), Nadella reconoce que la compañía que le dejó Steve Ballmer estaba en un estado lamentable.

Su relato no admite matices: “La empresa estaba enferma. Los empleados estaban cansados y frustrados. Estaban hartos de perder y de quedarse atrás a pesar de sus estupendos planes e ideas. Llegaron a Microsoft con grandes sueños, pero sentían que lo que realmente estaban haciendo era ocuparse de gestiones administrativas, rellenar impresos fiscales y discutir por nimiedades en las reuniones”.



Frente al estilo marcial e histriónico de Steve Ballmer (un señor que para algunos pasará a la historia por su famoso “developers, developers, developers” o por su mofa del iPhone), y a esa obsesión por "los dispositivos" que llevó a Microsoft a locuras como la compra de Nokia, Nadella ha introducido un estilo más compasivo y ha devuelto al software al centro del escenario. El cerebral, ingenieril y discreto Nadella, que es capaz de hablar de tecnología al tiempo que cita al filósofo Terry Eagleton, habla de las dificultades que ha tenido para convencer a la plantilla y partners de una empresa que ganaba -y sigue ganando- mucho dinero vendiendo licencias de software al modo tradicional de que había que dar un giro de 180 grados hacia la nube con el objetivo de asegurar su competitividad futura.

Se puede decir que en este tiempo, Nadella ha dedicado gran parte de sus esfuerzos a sacar de la zona de confort a toda una multinacional que llevaba décadas muriendo de éxito, para adentrarla en el negocio incierto del software como servicio a través de Azure u Office 365, o para ir renunciando paulatinamente a los ingresos de Windows, el software estrella de la compañía durante décadas, porque las demandas de los clientes han cambiado y el PC no deja de languidecer.

En fin, estamos ante un libro interesante, que se lee en un pispás y donde el ingeniero indio también repasa su trayectoria vital y recuerda las dificultades por las que pasó él y su familia a su llegada a Estados Unidos, al tiempo que homenajea la figura inspiradora de sus padres.

lunes, 25 de enero de 2016

La charlas TED, ahora en libro



Se puede decir que en España tenemos un déficit grande de elocuencia. Uno oye a un aspirante a presidente de Gobierno en este país y tiende al bostezo. Lo mismo cabe decir de los empresarios cuando salen en televisión o tienen que dar una charla sobre los planes de futuro de su compañía o sobre la justicia en el mundo. Muchos líderes locales no despegan los ojos del papel en que sus asesores han plasmado unas ideas que muchas veces no van más allá de cuatro lugares comunes. Creo que a la élite local le falta poder de seducción, lo que probablemente esté detrás de algunos de los problemas que tiene el país.

En esto, como en otras muchas cosas, los anglosajones nos ganan por goleada. En Estados Unidos, sobre todo, el storytelling y la charla seductora se empieza a cultivar casi desde el parvulario, y eso se nota en los discursos de políticos y hombres de negocios, muchas veces deudores de una ficción asumida por todos. Y si no me creen, comparen los discursos de Rajoy con los de Obama. 

En vivo y en directivo he podido comprobar el poder de seducción que desplegaban políticos tan distintos como Arnold Schwarzenegger o Rudolph Giuliani ante auditorios poco cómplices que al final acababan volcados y riendo a mandíbula batiente con esos dos dirigentes con dotes de showman. Si nos vamos al mundo de los negocio, tampoco aguantamos la comparación. Y si no, enfrenten a Aliertas y Botines con personajes como Steve Jobs, Richard Branson o Steve Ballmer (el de “developers, developers, developers...”).

Una muestra de los poderes de esa elocuencia anglosajona se puede encontrar en la página web de TED, una organización sin ánimo de lucro creada en 1984 con la intención de difundir las mejores ideas de las mejores cabezas pensantes del planeta. En TED.com hay colgados monólogos –que nunca duran más de 18 minutos- de 1.800 personalidades destacadas del mundo de la tecnología, los negocios, la política, los derechos humanos, el periodismo, las artes, la ciencia o el diseño que han hablado prácticamente de todo, y de una manera rigurosa, pero también persuasiva, entretenida y asequible a cualquiera con un mínimo de curiosidad intelectual. Bill Gates, Edward Snowden, Stephen Hawking o Bill Clinton han pasado por TED.  

La novedad ahora es que, desde finales del año pasado, Ediciones Urano está publicando una colección de libritos donde varios de los speakers de TED desarrollan su charla, aunque sin perder la capacidad de síntesis, pues los títulos están pensados para ser leídos de una sentada. Así, casi de una sentada, me leí El arte de la quietud, del periodista de viajes estadounidense Pico Iyer, que nos habla de una de las grandes paradojas de la vida moderna: la necesidad de parar y prestar atención a nuestros sentidos en un mundo donde cada vez estamos más atareados, recibimos más información, viajamos más y también tenemos la sensación de trabajar más.



Pico Iyer nos explica por qué el viaje más fascinante puede ser el de no ir a ninguna parte, recuperando el famoso pensamiento de Pascal: "Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación". Además de Pascal, por las páginas del librito de Iyer pasan algunos de los que han encontrado la verdadera riqueza en el autoconocimiento que promete la quietud, como Marcel Proust, Emily Dickinson, Leonard Cohen o Phillipe Starck.   

En fin, que promete la colección de Urano con varias de las mejores charlas que se pueden encontrar en la estimulante página de web de TED. Hace poco apareció Las matemáticas del amor, donde la científica británica Hanna Fry intenta demostrar que dar con nuestra media naranja tiene que ver con los números. Recientemente también Urano ha publicado una librito de Marc Kushner donde nos propone un viaje por cien edificios de todo el mundo con el fin de que luego seamos capaces de exigir una arquitectura en nuestras ciudades que mejore nuestro bienestar y nuestra salud.


Y para los próximos meses están previstos títulos tan sugerentes como ¿Por qué trabajamos? En busca de sentido, del psicólogo Barry Schwartz; ¿Cómo viviremos en Marte?, del divulgador tecnológico Stephen Petranek: El futuro de las grandes ideas. En busca del próximo Jefferson, Darwin o Marx, de David Rothkopf, editor de la revista Foreign Policy; o Desde tu intestino. La gran influencia de los diminutos microbios, de Rob Knight, profesor de la Universidad de la California. En fin, unas buenas pildoritas de divulgación, elocuencia y entretenimiento con el sello TED.